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¿Para quién me educo? ¡Vamos a descubrirlo!

En la actualidad existen ciertos dilemas que nos hacen replantear la idea del porqué y para quién estudiamos, debido a los pocos resultados de éxito que palpamos en nuestro círculo social o familiar, nuestra educación formativa se ha visto afectada por un factor clave a la hora de tomar importantes decisiones... nuestras emociones. Hemos visto de cerca el crecimiento impactante que han logrado muchos individuos del mundo, el cómo sin tener una preparación levantaron grandes imperios, crearon nuevas corrientes filosóficas, impusieron sus ideas como un referente mundial, o tan sólo el hecho de generar miles de plazas de trabajo, brindando la oportunidad de una cómoda subsistencia a miles de profesionales. Estos hechos relevantes que han marcado nuestra existencia nos motiva e impulsa a continuar con una premisa constante en nuestras mentes: "yo quiero ser como él" "yo voy a ser como él" "lograré mucho más que él", pero entonces nos preguntamos ¿por qué mis allegados quiénes tienen tanta preparación y títulos obtenidos no logran despegar? Es ahí cuándo empezamos a comparar, quiénes generan sin tener grandes títulos con quiénes poseen diversos nombramientos y no impactan con tal fuerza en la sociedad. La respuesta es sencilla, aquellos quiénes alcanzan el éxito a gran escala siempre han tenido una visión clara de lo que buscan, quieren y pueden aportar a la humanidad, han transformado sus propios intereses en beneficios colectivos, han generado redes de conexiones interpersonales, convirtiéndose en networkers, han aprendido desde su experiencia en los diversos roles que han efectuado y han llevado a la práctica ideas con el fin de materializarlas, utilizando el famoso método heurístico "ensayo- error" o "prueba-error". Sin embargo, éstos referentes de éxito sí llevan una formación continua, a pesar de no contar con estudios superiores, muchos de ellos realizan un sinnúmero de cursos sobre diversos temas de impacto social, como: finanzas, tecnología y educación en general. Nuestras emociones tienen un papel principal al analizar ¿para quién estudio?, puesto que nos decepcionamos cuándo visualizamos todo el panorama de nuestra vida, sabemos que al culminar dichos estudios probablemente no apliquemos ciertos conocimientos que hemos adquirido a lo largo del proceso, tenemos claro que nuestro salario dependerá de alguien más y qué todas las habilidades o destrezas que poseo van a ser reforzadas o apagadas cuándo otros lo requieran. Es importante tener presente cuál es el enfoque y visión que buscamos para la carrera, el crecimiento personal y la vida que soñamos llevar. Usar los recursos educativos que el internet nos brinda es una puerta hacia el éxito que deseamos, investigar nos va a permitir conocer más, escudriñar sobre nuestros temas de interés nos va  ayudar a profundizar y ser crítico al analizar una información, y a su vez interactuar con estos datos nos dará acceso a ejecutarlos en la realidad, y así paso a paso, arraigarnos a dicho saber. Alcanzar el éxito es posible, estudiar es un puente que nos dirige a la meta, abrirse a conocer de todo un poco expande nuestra mente, nos atribuye una nueva filosofía de vida, motivarnos a seguir cuándo no está claro hacia dónde vamos, hará que avancemos y en un punto lograremos visualizar todas las vías a las que podemos viajar. La clave está en ti, tú decides empezar, intentar, levantar, construir y crear desde tu pequeño rincón, sólo así vas a superar y afrontar el fracaso, miedo, caídas y desinterés que abarca el camino de la educación, pero qué con dedicación te dará los instrumentos necesarios para construir tu propio paraíso. 

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